Es fácil sentirse decepcionado o enojado con Dios cuando parece que no le importa o no nos responde de la manera que queremos. Cuando nos encontramos en ese lugar, las únicas opciones parecen ser acercarnos a un Dios que no ama o darle la espalda. La enseñanza de hoy de Jesús nos muestra cómo estábamos en la página equivocada con Dios desde el principio y cómo resolver eso de una manera que siempre resultará en nuestro beneficio.