Mientras el mundo de las redes sociales está lleno de "fans" y seguidores, Jesús nos recuerda que el precio de seguirle es alto. Seguir a alguien suena muy fácil en estos días de compromiso cibernético donde no tienes que hacer más que darle un click a alguien para seguirle. La dificultad del discípulado, dice Jesús, se encuentra en la disposición al sacrificio máximo, y el deseo final de querer ser como el Maestro.